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Viaje en el tiempo en el Museo IWC

Schaffhausen

Schaffhausen - Vordergasse

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Schönbühl Essen Tagungen Fest

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La sede central del conocido fabricante de relojes IWC está emplazada en los márgenes del casco antiguo de Schaffhausen y directamente a orillas del Rin. El elegante edificio histórico alberga un estilizado museo que lleva a los visitantes a un viaje por el mundo de legendarios modelos de relojes.

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Group Activities

Idioma:
de, en

Duration:
1/2 día

Persons:
1 - 15

Coste:

Temporada:
Todo el año

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La sede central del conocido fabricante de relojes IWC está emplazada en los márgenes del casco antiguo de Schaffhausen y directamente a orillas del Rin. El elegante edificio histórico alberga un estilizado museo que lleva a los visitantes a un viaje por el mundo de legendarios modelos de relojes. Hace ya casi 140 años que el relojero estadounidense Florentine Ariosto Jones levantó una fabrica en el huerto frutal del Monasterio de Todos los Santos en Schaffhausen, cimentando con ello el camino de éxito que ha caracterizado a la famosa marca de relojes IWC. La fachada de la construcción, declarada como patrimonio, irradia una sobria nobleza, cualidad que también ha llevado a sus relojes a lograr el estatus de clásicos.

En las salas donde antaño se fabricaban las piezas se ha implementado desde hace algunos años un elegante museo. En él se exhiben unas 230 piezas en vitrinas iluminadas con gran estilo y creatividad. Una serie de pantallas interactivas proporciona información sobre cada pieza. Así, los visitantes podrán asombrarse con el legendario reloj de aniversario Albert Pellaton o con el árbol genealógico de famosas líneas de relojes. El viaje por el tiempo culmina con una presentación multimedia sobre los 140 años de historia corporativa de la empresa. El Museo Omega de Biel está ubicado inmediatamente al frente de la sede principal de la empresa.

En un entorno industrial que no llama mucho la atención, resalta aún más la ilustre historia de la mundialmente famosa marca de relojes que se cuenta en su interior. Mucho antes de que George Clooney o Nicole Kidman hicieran publicidad para Omega, los relojes de la legendaria empresa de Biel ya eran fieles acompañantes de conocidas personalidades, entre las que se incluyen reinas, agentes, políticos, deportistas y pilotos. Albert Einstein tenía un ejemplar de bolsillo, John F. Kennedy portaba uno durante su investidura y los astronautas de la NASA llevaron el modelo Speedmaster a la luna. Además, estos precisos cronógrafos suizos han ayudado a salvar al mundo en siete oportunidades, acompañando a James Bond, el invencible héroe de la pantalla grande. En un paseo por el Museo Omega encontrará a enigmáticas personalidades y será partícipe de memorables momentos de la historia de los siglos XIX, XX y XXI. Aparte de unos 4000 relojes de pulsera, la colección comprende otras piezas de relojería, herramientas, fotos, pósteres y, por supuesto, el banco de trabajo con el que comenzó todo hace más de 160 años.

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