Todas las zonas de vuelo de los Grisones garantizan vuelos inolvidables en medio de un panorama alpino maravilloso. Dejarse elevar por la térmica para luego realizar un vuelo de distancia único es sobre todo recomendable entre abril y finales de septiembre desde, por ejemplo, Flims. Pero también los vuelos desde Davos o St. Moritz tienen su encanto para los pasajeros en biplaza y los pilotos titulados.




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