Existen pruebas de que en el sitio donde hoy está el castillo Arenenberg existió una fortificación desde mediados del siglo XV. Arenenberg era propiedad de una familia patricia hasta antes de su venta a Hortense de Beauharnais, hija adoptiva y cuñada de Napoleón I. Ella ordenó transformarlo según el canon del estilo imperio y a partir de 1817 lo habitó junto a su hijo Louis Napoleón, el futuro emperador Napoleón III y quien según los relatos, además de francés, también hablaba el dialecto turgovio. Hortense decoró el interior con tapicerías, muebles y cuadros en recuerdo de Napoleón I y trajo paisajistas franceses para el diseño del parque de 13 hectáreas de extensión.
Gran parte de la decoración del palacio es original y todas sus habitaciones están abiertas al público.
Gran parte de la decoración del palacio es original y todas sus habitaciones están abiertas al público.




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