En primer lugar cabe mencionar la «nevèra», la única de toda Suiza. Se trata de una construcción cilíndrica con mampostería de piedra de cantera y un tejado de losa cónico. En invierno, esta construcción de varios metros de profundidad se llenaba de nieve y hasta el siguiente otoño los agricultores enfriaban aquí la leche hasta que esta podía ser transformada.
Otra particularidad de este museo son las «graa», que se utilizaban para secar las castañas, la «cisterna», un edificio que recogía el agua de los tejados y la almacenaba, y por supuesto el «roccolo», una trampa de aves, y el molino de Bruzella.
Otra particularidad de este museo son las «graa», que se utilizaban para secar las castañas, la «cisterna», un edificio que recogía el agua de los tejados y la almacenaba, y por supuesto el «roccolo», una trampa de aves, y el molino de Bruzella.




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