Valle Maderaner: agreste, romántico, austero y tranquilo

Bristen

A solo 30 minutos del trajín y el ruido de la autopista de San Gotardo, yace un paraíso natural inalterado y silencioso, donde marcan el tono los cencerros y no las bocinas.

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Deje el coche en Bristen: un funicular facilita la subida al solárium de Golzernalp, sobre el valle Maderaner. Las casas se aprietan en el caserío de Golzern, al pie de las empinadas faldas del Grossen Windgällen, donde sueña oscuro el lago de Golzeren. Nada turba la vista del valle, en el que se recortan ceñudas las pirámides rocosas de Bristen, Oberalpstock, Hüfigletscher y Gross Düssi, contra el azul cielo alpino. A través de bosques de árboles nudosos y prados de flores silvestres, se baja hasta Balmenegg, donde antaño se trataba a los clientes internacionales del precioso hotel como miembros de la realeza. «Tempi passati». Lo que queda es el romanticismo, la calma, la grandeza. Y el resplandor del cuarzo que se ofrece a lo largo de todo el camino por este paraíso brillante que es el valle Maderaner.

Senderismo, ciclismo y mountain-bike


Cómo llegar:
En coche o ferrocarril y autobús desde Lucerna, por Amsteg, hasta Bristen.



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