Las ciudades Le Locle y La Chaux-de-Fonds son testimonios singulares de toda una época industrial. Son ejemplos de una lograda simbiosis de urbanismo e industria relojera. La incorporación en la lista de la Unesco confirma a nivel internacional que La Chaux-de-Fonds y Le Locle sirven como una especie de centro de referencia para la industria relojera. Ello hace aumentar el aprecio por este patrimonio cultural de Neuchâtel, contribuyendo a su protección.
Para entender el valor histórico de estas ciudades, hay que aproximarse a ellas con una mirada curiosa. De esa forma es posible descubrir aspectos poco conocidos. Por ejemplo, la arquitectura que confiere gran prioridad a la luz o la estructura urbana que facilita el tráfico. Se construyeron calles, edificios y fábricas para atender las necesidades de una industria relojera cada vez más fuerte. Ésta a su vez se convirtió en símbolo de la región entera.




0 Comentarios