El castillo Tarasp, construido en el siglo XI, se alza majestuoso en la Baja Engadina sobre el pueblo que lleva el mismo nombre. Tarasp perteneció a Austria hasta 1803. Fue sitiado y disputado en varias oportunidades, pero nunca fue ocupado. En 1900, Karl August Lingner, inventor del enjuague bucal Odol, lo vio desocupado y desmoronándose, así que lo compró y ordenó su restauración, la que concluyó en 1916.
El castillo se abrió al público en 1919 junto con las salas de fiestas y de caballeros, las antiguas alcobas, así como la capilla del castillo y el órgano con sus 2500 tubos. Su programa de actividades incluye conciertos de órgano, visitas guiadas y un programa para las vacaciones en las cuales se puede participar en los trabajos anuales de reparación.
El castillo se abrió al público en 1919 junto con las salas de fiestas y de caballeros, las antiguas alcobas, así como la capilla del castillo y el órgano con sus 2500 tubos. Su programa de actividades incluye conciertos de órgano, visitas guiadas y un programa para las vacaciones en las cuales se puede participar en los trabajos anuales de reparación.




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