Hace diez millones de años, Suiza era todavía un mar. En las cercanías de Vallorbe se depositaron grandes cantidades de calcio, las que fueron transformadas paulatinamente en el lecho fluvial del río Orbe. De esa forma se generó un fascinante mundo de cavernas a las cuales hasta su apertura al turismo en los años 70 sólo se podía acceder buceando.
En la actualidad, una serie de corredores artificiales, escaleras y galerías permiten ingresar a las cuevas de estalactitas, conocidas por los habitantes del lugar como Cuevas de las hadas, debido a que en antaño estuvieron supuestamente habitadas por hadas que encantaban a los mozos. Y “Schatzkammer der Feen" (Tesoro de las hadas) es también el nombre de la exposición de 250 minerales dispuesta en cuatro cavernas creadas de forma artificial en el lugar.
En la actualidad, una serie de corredores artificiales, escaleras y galerías permiten ingresar a las cuevas de estalactitas, conocidas por los habitantes del lugar como Cuevas de las hadas, debido a que en antaño estuvieron supuestamente habitadas por hadas que encantaban a los mozos. Y “Schatzkammer der Feen" (Tesoro de las hadas) es también el nombre de la exposición de 250 minerales dispuesta en cuatro cavernas creadas de forma artificial en el lugar.




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