Para los amantes de Hoteles Típicamente Suizos
La espléndida arquitectura palaciega del año 1881 aún puede apreciarse hoy en día: la antigua madera de cembro, los altos techos y una escalera de película irradian auténtica grandeza alpina. En el interior, los protagonistas son los materiales naturales de la zona. Pero el punto álgido llega cuando en verano los huéspedes pueden disfrutar de su desayuno en el restaurante Alp Languard. El hotel es dirigido por la familia propietaria.



