A principios del siglo XXI, el arquitecto Toni Spirig recibe el encargo de una nueva construcción del refugio Kesch. Su concepto energético es generalmente aceptado. Una de las grandes fachadas da exactamente hacia el Sur. Aquí se montan placas fotovoltaicas que generan la corriente para la luz, el congelador y las máquinas de lavar. En el techo se hallan colectores solares para generar agua caliente. Pero no sólo se trata de producir sino también de conservar energía mediante un buen aislamiento térmico. Las ventanas grandes facilitan el paso de luz y calor hacia el interior, contribuyendo al calentamiento de las salas. Cuando hace mal tiempo, una turbina, conectada al abastecimiento de agua, ofrece un suministro básico de electricidad. El propio Spirig afirma: "Los huéspedes actuales del refugio esperan encontrar suficiente espacio, orden y limpieza también a una altura de 2625 metros. La Sección de Davos quiso distanciarse claramente de la imagen antigua del SAC de refugios que olían a enhumecido con sus mantas llenas de polvo. Por ello, hay abundante espacio y también las mantas de lana han sido sustituidas completamente por plumones."




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