Casas engadinas

Graubünden

Hotel Seraina

Hotel Seraina

Engadin St. Moritz - Corviglia - Station Piz Nair

Engadin St. Moritz - Corviglia - Station Piz Nair

Cresta Palace nord

Cresta Palace nord

Sils - Furtschellas

Sils - Furtschellas

Engadin St. Moritz - Silsersee

Engadin St. Moritz - Silsersee

St. Moritzer - See mit St. Moritz-Dorf

St. Moritzer - See mit St. Moritz-Dorf

Cresta Palace sud

Cresta Palace sud

Schweizerhof Bad

Schweizerhof Bad

St. Moritzersee

St. Moritzersee

Engadin St. Moritz - Ausblick Corviglia

Engadin St. Moritz - Ausblick Corviglia

Engadin St. Moritz - Sils - Hotel Waldhaus II

Engadin St. Moritz - Sils - Hotel Waldhaus II

St. Moritz - Corviglia

St. Moritz - Corviglia

Engadin St. Moritz - Corviglia Snowpark

Engadin St. Moritz - Corviglia Snowpark

Engadin St. Moritz - Ausblick Kulm Hotel

Engadin St. Moritz - Ausblick Kulm Hotel

Engadin St. Moritz - Clavadatsch Hütte

Engadin St. Moritz - Clavadatsch Hütte

Engadin St. Moritz - Corviglia - Oberengadiner Seenlandschaft

Engadin St. Moritz - Corviglia - Oberengadiner Seenlandschaft

St. Moritz Dorf - Hotel Badrutt's Palace mit St. Moritzersee

St. Moritz Dorf - Hotel Badrutt's Palace mit St. Moritzersee

St. Moritzersee - Ausblick Hotel Schweizerhof

St. Moritzersee - Ausblick Hotel Schweizerhof

Las casas engadinas con sus gruesos muros de piedra y sus ventanas con forma de embudo invertido impresionan a primera vista por su magnífica arquitectura, que revela su alma a través de los artísticos esgrafiados que las decoran.

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Las casas de la Engadina se caracterizan por sus muros gruesos, la profundidad de los alféizares de las ventanas y las puertas de arco de medio punto. No obstante, son los esgrafiados de sus fachadas los que hacen a cada construcción única. La palabra deriva del vocablo italiano sgraffiare (hacer incisiones o rascar con un grafio) y designa la técnica artesanal que trajeron a la Alta Engadina los trabajadores migratorios ya en el siglo XVI.

Las inscripciones, los patrones o los dibujos se graban en el enlucido aún húmedo que, posteriormente, los hace resaltar, no debido a su color, sino a un ingenioso juego de luz y sombra. Es común que estas decoraciones revelen también algo sobre los habitantes de la casa. Durante una visita guiada por los pueblos, tendrá la posibilidad de escuchar estas historias y en algunos lugares podrá incluso probar este arte. De particular belleza son los ornamentos de las fachadas de las casas de Guarda, las que por su magnificencia obtuvieron en 1975 el premio Wakker de la Sociedad de Patrimonio Suizo.

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