En un sentido estricto, la isla de San Pedro (St. Petersinsel) ha dejado de ser una isla después de que el nivel de las aguas del lago se redujo en casi dos metros. En la actualidad, se puede acceder a esta concurrida isla, ubicada en el lago de Biel, en barco, pero también a pie o en bicicleta desde el pueblo de Erlach. La conexión terrestre que se generó después del descenso de las aguas ofrece un hábitat para la flora y la fauna protegidas.
Al pasado de la isla también pertenece el monasterio fundado en 1127. Sus históricos muros albergan ahora un hotel y un restaurante de premiada reputación. Lo que ha quedado es la atmósfera de la isla St. Peter –a la que no se pudo resistir ni siquiera una personalidad como Jean-Jacques Rousseau–, pero también el carácter medieval del pueblo de Erlach y el vino producido en la propia isla de rapidísima comercialización.
Al pasado de la isla también pertenece el monasterio fundado en 1127. Sus históricos muros albergan ahora un hotel y un restaurante de premiada reputación. Lo que ha quedado es la atmósfera de la isla St. Peter –a la que no se pudo resistir ni siquiera una personalidad como Jean-Jacques Rousseau–, pero también el carácter medieval del pueblo de Erlach y el vino producido en la propia isla de rapidísima comercialización.




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