A pie, en bicicleta o en automóvil, una visita a los encantadores pueblos entre Bourdigny y Dardagny merece la pena. Al detenerse en alguna de las muchas y excelentes tabernas se tiene además la posibilidad de degustar las típicas especialidades de Ginebra. Para los amantes del buen vino existe una amplia gama de vinos locales para degustar. En el sendero didáctico se encuentra además abundante información y una presentación en profundidad de la viticultura ginebrina.




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