El pueblo de St-George, que en su día fue un baluarte de las actividades preindustriales, es hoy en día unos de los últimos testigos de esta época. Aquí trabajaron fabricantes de cristal y artesanos de la cal. En 1816, el molino restaurado fue equipado con una sierra hidráulica: el agua de dos estanques hace girar la poderosa rueda. Podrá visitar un pequeño museo sobre la historia de las herramientas del campo, que está abierto de marzo a noviembre.




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garrido
suiza
lunes, 28-nov-2011 22:11