Golf con vistas - Arosa

Arosa

Arosa - Tschuggen

Arosa - Tschuggen

Arosa - Mittelstation

Arosa - Mittelstation

Hörnli-Bergstation, Arosa

Hörnli-Bergstation, Arosa

Golf

Golf

Arosa - Bergrestaurant Tschuggenhütte

Arosa - Bergrestaurant Tschuggenhütte

Arosa - Carmenna-Mitte

Arosa - Carmenna-Mitte

Arosa - Weisshorngipfel

Arosa - Weisshorngipfel

Arosa Schiesshorn

Arosa Schiesshorn

Arosa, Talstation Bergbahnen mit Blick Obersee - Tijerfluh

Arosa, Talstation Bergbahnen mit Blick Obersee - Tijerfluh

Arosa Hörnli

Arosa Hörnli

El campo de golf de Arosa es uno de los más elevados de Europa. Y a 1.850 metros de altitud, la baja densidad del aire hace que la pelota llegue realmente lejos. ¡Casi hasta el cielo!

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La ampliación de 9 a 18 hoyos (65 pares) realizada en 2001 no pudo hacerse sin concesiones. Por ello en Arosa se aplica ahora un reglamento muy peculiar: después de las siete de la tarde no se puede jugar en determinadas zonas del campo, ya que entonces pasan a ser territorio de las vacas. Sin embargo, esto no molesta en absoluto a los aficionados al golf. El paisaje por encima de la línea del arbolado, sobre la plataforma de Maran, resulta impresionante. También destacan las comodidades de su salón Clubhaus, donde aunque no practique el golf, también será bien recibido. Con su driving rang cubierto y sus cursos de iniciación para principiantes, el núcleo golfista de Arosa se ofrece como una alternativa deportiva completa a la bicicleta. Y si practica por primera vez el swing, podrá acumular éxitos considerables, porque, con la baja densidad del aire a 1.850 metros de altura, la pelota llega realmente lejos.

Información

A algunos les gusta el green

Jugar al golf crea adicción. Jugando se recorre kilómetro tras kilómetro, al aire libre y en medio de la espléndida naturaleza. Arosa ofrece un gran escenario. Jugar al golf en el campo alpino de 18 hoyos situado a mayor altitud de Europa en las praderas alpinas, constituye un reto especial. El golfista se da cuenta del esfuerzo realizado cuando la pequeña pelota blanca ha entrado en el último hoyo y se retira a descansar dejando los palos de golf en una esquina de su habitación del hotel. Entonces ha llegado la hora de relajarse, coger el albornoz e ir directo al Spa. Por ejemplo, en el exquisito pequeño Hotel Kulm***** o en el Grand Hotel***** de Mario Botta en Tschugg.



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