El viaje en el tiempo dura sólo media hora en coche desde Flumserberg.
Después del corto trayecto se llega a la cabaña Mulchenhütte de
Lauiboden, donde el ajetreo diario habrá quedado muy lejos. Aquí, la
rueda del tiempo ha retrocedido al menos cien años: no hay electricidad
en el primitivo valle Schilstal, se cocina a fuego abierto, la luz
procede de lámparas de aceite, el agua fluye por fuentes situadas
delante de la casa, se usa el servicio de los ganaderos y se duerme
sobre el heno.
Sólo falta que Alpöhi, el abuelo de Heidi, entre en el salón para
presentar a las familias con ganas de aventura el mundo de Heidi y
Pedro. Descubra a su aire la vida de los ganaderos (justo al lado), el
mundo de las flores de Heidi (por la ruta de aventuras) y una
naturaleza intacta (en los 100 kilómetros de rutas de senderismo).




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