Durante el camino
se oye sólo el jadeo de los caballos y el chasquido de las
cuchillas sobre la nieve. En los hoteles Crasta y Fex los visitantes
son bien recibidos con especialidades de la región y tartas
caseras. Antes del regreso vale la pena dar un paseo por las
rutas perfectamente acondicionadas para senderismo de invierno
hasta el glaciar de Fex.




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