Los berneses tienen que agradecerle a Lucerna la existencia del ferrocarril Brienz-Rothorn. Esto porque la construcción del ferrocarril del monte Rigi en 1871 supuso una ventaja turística para Lucerna de la que había que resarcirse a como diera lugar. Esa competencia los llevó a la idea de construir un ferrocarril que permitiera el acceso al Brienzer Rothorn. En el año 1892, la locomotora a vapor llevó a los primeros pasajeros a la cumbre a más de 2000 m de altura. La línea férrea no se electrificó nunca, por lo que hoy como ayer los vagones del ferrocarril se remolcan con una locomotora a vapor que es apoyada en la actualidad por una serie de unidades diésel.
En la cumbre, aparte de un espectacular panorama de los Alpes berneses y los Alpes de Suiza Central, también está el encantador hotel alpino “Rothorn-Kulm” y seis senderos que permiten realizar variadas excursiones por las montañas.




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