Rocas de hasta 300 m de altura forman la llamada Viamala (“Camino malo” en latín), el lugar por donde fluyen las aguas del Rin posterior. A pesar de su estrechez, la amenaza constante de derrumbes y el peligro de las propias aguas, esta garganta ya era antes del nacimiento de Cristo el mejor acceso a los puertos de montaña de Spluga y San Bernardino. Testigos de ello son los lugares de culto prehistóricos, las iglesias y los antiguos puentes y castillos.
Hoy en día esta agreste garganta ya no es motivo de miedo para viajeros en tránsito, sino un incentivo más para el viaje. Un camino de herradura que parte de Thusis –provisto con un nuevo puente colgante–, un descenso asegurado a través de 321 escalones y el puente antiguo de 1739 permiten a los excursionistas acceder hasta las profundidades de esta mítica garganta.




0 Comentarios