
Se dice que hace 1900 años un terrible dragón hacía de las suyas en una enorme cueva a orillas del lago de Thun hasta la llegada de Beatus, un monje errante proveniente de Irlanda que logró expulsarlo definitivamente del lugar. Ahora es posible visitar el maravilloso mundo de las cavernas con toda tranquilidad y sin ningún peligro.

Alto no, altísimo: el paraíso glaciar del Matterhorn. Ya solo el viaje en tren bate todos los récords.

