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El ascensor Hammetschwand y el camino por los peñascos

Fue una sensación absoluta cuando el pionero de la hostelería y el ferrocarril Franz-Josef Bucher-Durrer construyó en 1905 el ascensor de Hammetschwand en el Bürgenstock.

El ascensor de 152,8 metros de altura en el Bürgenstock se asemeja a un misil lanzado hacia el cielo. Y las vistas que ofrece del lago de los Cuatro Cantones y Lucerna son, sin duda, un regalo del cielo.

Diavolezza – sobre los glaciares

La Diavolezza (“Diabla” en italiano) es una de las montañas favoritas de la Engadina. La leyenda cuenta que hace mucho tiempo una hermosa hada de las montañas desviaba a los hombres de su camino, los cuales desaparecían después para siempre. Pese a todo, la Diavolezza en sí es una hermosa tentación.

Un impresionante paisaje desde el Piz Palü pasando por la cordillera Bellavista hasta el Piz Bernina. Simplemente para contemplar o para realizar alguna actividad, el Diavolezza es el lugar ideal.

Mundaun – una cresta, tres teleféricos

La estación de deportes de invierno entre Obersaxen y Lumnezia es en verano una zona de excursiones con distintas vistas panorámicas sobre el valle del Rin Anterior y hasta el Piz Terri.