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Colegiata

Uno de los testigos arqueológicos más interesantes del Jura es la Colegiata de Saint-Ursanne, cuyo claustro conserva determinadas partes que datan del siglo X. Bajo el altar de la colegiata se encuentran los restos de San Ursicino, que se guardan en un féretro de piedra de la época galorromana.... más

Chillon

St-Ursanne / Clos du Doubs

Según cuenta la leyenda, el pequeño pueblo de Saint-Ursanne habría sido fundado por el monje irlandés Ursicinus, quien vivió como ermitaño en este... más

St-Ursanne / Clos du Doubs
Au fil du Doubs: la ruta fluvial suiza

Au fil du Doubs: la ruta fluvial suiza

En un lado Francia, en el otro Suiza y en medio fluye un río: el Doubs. Su gran valle, salvajemente romántico, apenas está habitado, y como parque... más

Colegiata

Uno de los testigos arqueológicos más interesantes del Jura es la Colegiata de Saint-Ursanne, cuyo claustro conserva determinadas partes que datan del siglo X. Bajo el altar de la colegiata se encuentran los restos de San Ursicino, que se guardan en un féretro de piedra de la época galorromana. La visita de los jardines de la colegiata resulta también muy interesante.

St-Ursanne / Clos du Doubs

Según cuenta la leyenda, el pequeño pueblo de Saint-Ursanne habría sido fundado por el monje irlandés Ursicinus, quien vivió como ermitaño en este apartado rincón de la tierra. El pueblo posee una fuerza de atracción que se ha mantenido intacta hasta el día de hoy.

Según cuenta la leyenda, el pequeño pueblo de St-Ursanne habría sido fundado por el monje irlandés Ursicinus, quien vivió como ermitaño en este apartado rincón de la tierra. El pueblo posee una fuerza de atracción que se ha mantenido intacta hasta el día de hoy.

Au fil du Doubs: la ruta fluvial suiza

En un lado Francia, en el otro Suiza y en medio fluye un río: el Doubs. Su gran valle, salvajemente romántico, apenas está habitado, y como parque natural se convierte aún más en un paraíso para pescadores y excursionistas. En esta parte especialmente natural de Suiza transcurre un sendero en la orilla entre Soubey y St-Ursanne. En cuatro horas, pasando por tabernas de pescadores y sitios para bañarse, el río le acompañará a través de un paisaje fluvial virgen.

Entre Soubey y St-Ursanne hay 15 kilómetros de diversión a través de un paseo que invita a la meditación y una de las vías fluviales más bonitas de Suiza.