Lejos de las ciudades, en la frontera de Suiza se encuentra el valle alto de La Brévine. No obstante, casi todos los niños suizos conocen su nombre. Aquí, en invierno, las temperaturas bajan a niveles siberianos. Sin embargo, entre primavera y otoño los pastos del Jura revisten un carácter suave. La excursión de La Brévine hasta el lugar fronterizo Les Verrières pasa por un paisaje en que reina una calma melancólica.

Cuando los ríos y riachuelos corren lentamente por la superficie el uso de la energía hidráulica resulta casi imposible. Por este motivo, los habitantes del Valle de Le Locle se decidieron a utilizar los cursos de agua subterráneos y crearon los molinos de las cuevas de “Col-des-Roches”.

