Artesanía textil

La artesanía textil tradicional en Suiza es una historia de éxitos y crisis, de un mundo esplendoroso y de los inconvenientes del sector. Hoy, sólo muy poco nos recuerda del esplendor de épocas pasadas.

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Bordado de San Gall

La tradición textil de San Gall dejó su impronta en la imagen de la ciudad y de la región así como en los habitantes de la Suiza oriental. Los conocimientos relativos a fabricación, transformación y venta fueron transmitidos de una generación a otra. Hasta el siglo XVII, la región fue conocida sobre todo por su tela de lino de alta calidad y luego por sus productos de algodón. Durante su auge en el siglo XIX, San Gall se contaba entre las zonas de exportación más importantes y grandes para obras de bordado. Así es como a comienzos del siglo XX hubo casi en cada casa una persona que se dedicaba al trabajo doméstico o que trabajaba en una fábrica del sector de bordado que fabricaba en aquel entonces el 50 por ciento de la producción mundial. Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial disminuyó abruptamente la demanda por este artículo de lujo, lo que provoca la crisis económica más grave de la región. Aunque el bordado de San Gall no llega cuantitativamente a las dimensiones de antaño, existen hoy en día nueve empresas de bordado en la Suiza oriental que diseñan y fabrican diariamente telas de ensueño innovadoras y de alta calidad, fabricadas con las máquinas más modernas, para los diseñadores de moda más famosos del mundo. Nombres grandes como Pierre Cardin, Chanel, Christian Dior, Giorgio Armani, Emanuel Ungaro, Hubert de Givenchy, Christian Lacroix, Nina Ricci, Hemant e Yves Saint Laurent emplean obras de bordado de San Gall. También Michelle Obama se presentó en el acto de inauguración de su esposo con una prenda de bordado de San Gall. Los trabajos de bordado en la máquina de bordado manual tan sólo son realizados por muy pocos, pudiendo presenciarse de cerca en diferentes museos de la Suiza oriental. En el sitio textilland.ch se presenta una relación de museos que se dedican a la tradición textil de la Suiza oriental. Éstos incluyen, entre otros, el Museo Textil de San Gall o también el Museo de Folklore de Appenzell en Stein. También el sendero textil de San Gall, las huellas textiles de Turgovia y de la región del Appenzellerland o las habitaciones textiles especiales de hoteles escogidos en la Suiza oriental ofrecen sensaciones fascinantes al respecto.

Bordado manual de Appenzell

Los bordados manuales se cuentan entre los productos más conocidos de la tradición artesanal de la región de Appenzell Innerrhoden. Mientras que el sector del bordado de la Suiza oriental vivió con su centro mercantil San Gall entre 1865 y 193 un impresionante proceso de industrialización, en Appenzell Innerrhoden apenas si hubo empresas que se dedicaron al bordado con máquinas. Aquí, el desarrollo fue al revés: mientras que los centros industriales pusieron la mira en la masa y en precios bajos, hubo en Innerrhoden un perfeccionamiento sostenible de este sector artesanal . La mayor parte de los productos textiles no fueron producidos en fábricas sino por medio de una labor doméstica. Miles de mujeres diligentes contribuyeron con su labor a los ingresos de sus familias. Una parte de los productos fue comercializada directamente fente a los clientes. Los así llamados Broderiehändler o bien comerciantes de bordados visitaron antes de la Primera Guerra Mundial los elegantes balnearios de la zona de habla alemana, encontrando entre los nobles e industriales unos clientes muy solventes. Para fomentar el bordado manual se impartieron a partir de 1889 cursos de introducción y perfeccionamiento para diferentes tipos de bordado. Por lo general, las chicas fueron instruidas primero por su madre o su hermana mayor, visitando luego estos cursos subvencionados por el Estado. Con el colapso del bordado industrial durante la Primera Guerra Mundial y la época entre las guerras, el bordado manual tuvo que orientarse nuevamente. Lo hizo aprovechando el mayor interés por artículos sólidos de consumo de producción suiza. Pañuelos, ropa de mesa y de cama para el ajuar así como vestimenta folklórica fabricada en Innerrhoden fueron muy populares gracias a su longevidad. A pesar de que las ventas de artículos de bordado manual disminuyeron continuamente a partir de mediados de los años 1950, podrán encontrarse aún hoy en día mujeres que dominan este arte. El Museo de Appenzeller ofrece algunas impresionantes fascinantes relativas a esta tradición. Museo de Appenzeller

Obras de bolillo de Neuenburg

El cantón de Neuenburg fue durante mucho tiempo famoso por su sector de encajes de bolillos. Ya en el siglo XVII, este artículo de lujo fue muy popular entre las damas de la nobleza en toda Europa. En aquel entonces el sector de encajes de bolillos daba empleo a cinco a seis veces más habitantes de la región que el sector relojero. El encaje de Neuenburg es un bolillo sobre fondo claro de lienzo o seda – un así llamado «Blonde» – con un diseño específico. Los motivos iban cambiando con la moda, una vez fueron los encajes de Malinas, luego de Valenciennes, entonces de Binch y cada bolillo con su nombre de fantasía propio. Los encajes mecánicos de bolsillos de Inglaterra, la disminución correspondientes de precios y los cambios en la moda fueron responsables a partir de los años de 1830 de la decadencia de la producción local. Mientras tanto, los encajes de bolillos se han convertido en una mera actividad de ocio. Aún hay un puñado de trabajadoras entusiasmadas de encajes de bolillos que aún son capaces de imitar los viejos modelos y de crear nuevos diseños. Algunos museos como los de Valangin, del museo de campesinos de La Chaux-de-Fonds o el museo regional de Val-de-Travers rinden homenaje a los grandes rendimientos técnicos del pasado.

Industria de la seda de Zúrich

La industria textil desempeña un papel destacado en la historia del cantón Zúrich. Reviste una importancia especial la industria de sedade Zúrich. Hay documentos que comprueban su existencia en el siglo XIV, viviendo su primer gran auge en el siglo XVII. En el siglo XIX se construyeron en la orilla izquierda del Lago de Zúrich varias fábricas de seda. De 1840 a 1900, la industria de seda del cantón de Zúrich fue la más importante industria transformadora. En los años 1850 y 1860, Zúrich se estaba convirtiendo en el segundo productor de tejidos de seda del mundo, con fama mundial por su tafetán negro Taft y sus bolsas de tela para cribar harina. Después de 1930 iba disminuyendo continuamente la importancia del sector textil. Muchas fábricas de la industria de seda fueron puestas fuera de servicio. Efectivamente, el sector de seda sigue en vida en forma indirecta por los edificios aún existentes y las empresas nacidas de la industria de seda como bancos, sociedades inmobiliarias y fábricas de máquinas. Desde hace algunos años hay esfuerzos para resaltar la importancia del sector de la seda de Zúrich y conservar los archivos textiles aún existentes.

Cinta de seda y tejeduría de cintas

La tejeduría de cintas fue en la región del noroeste de Suiza un importante ramo industrial. En los cantones de Argovia y Solothurn, la tejeduría de cintas existe aún hoy en día. En los dos semi-cantones de Basilea, la tejeduría de cintas de seda fue extinguida casi completamente en los años 1920. En 1988, la última trabajadora doméstica puso fuera de servicio su telar y en 2004 cerró sus puertas la última fábrica de tejidos. La tejeduría de cintas de seda fue llevada en el siglo XVI por refugiados religiosos de Italia y Francia a la región de Basilea. En 1670, el Consejo de Basilea autorizó por primera vez telares de varios pasos , permitiendo así una industrialización temprana. En la Basilea rural se fabricaron en tales telares cintas de seda mediante trabajo doméstico. Se realizó dentro de un sistema de editoriales y para un «Bändelherren» o bien contratista en la ciudad. Sólo en el siglo XIX se construyeron las fábricas, primero en la ciudad y más tarde también en la zona rural. En el siglo X, los habitantes rurales intentaron luchar contra la desaparición de la tejeduría por medio de la electrificación de los telares. En 1904, ya hubo 35 comunidades que contaban con corriente eléctrica. En la zona rural se recuerda aún hoy el trabajo doméstico que permitió a muchos ganarse la vida, si bien existía asimismo un gran declive entre el capital en la ciudad y la labor en la zona rural. En la ciudad, el sector de cintas de seda está presente con las casas de los antiguos contratistas y como el conocimiento de que el desarrollo industrial no hubiera sido posible sin las cintas de sede.

Trajes regionales

Los trajes regionales permiten obtener una impresión adecuada de la historia textil: Muestrasn las tendencias tempranas de moda – sea en cuanto al corte, al material, en los adornos o los accesorios. Los trajes regionales surgieron en el siglo XVIII como expresión de la nueva conciencia regional y gremial. En Suiza no sólo hay trajes diferentes de un cantón a otro, sino también dentro del cantón especialmente la vestimenta de señoras son muy diferentes a menudo a nivel regional, habiendo casi en todos los lugares trajes para días festivos y para trajes para todos los días. Los trajes pueden verse aún hoy en día sobre todo con motivo de fiestas tradicionales y de desfiles. Unos representantes destacados al respecto son el traje negro de Berna con sus abundantes adornos de plata y el traje de la Engadina de lana roja. En el cantón de Zúrich, el traje Wehntalertracht con el delantal de azul luminoso y el traje del Knonauer Amt, el Burefeufi (que solía calificarse a menudo así por el delantal atado en forma de V en el dorso), eran los más frecuentes. El Berner Mutz, chaqueta de seda bordada corta y de mangas cortas es bien conocido entre los trajes de hombres, al igual que el traje de vaqueros alpinos de Appenzell con sus pantalones amarillos y las cucharas de plata en la oreja o la blusa bordada azul de la Suiza Central. Una vista de conjunto de los diferentes trajes es ofrecida por la asociación suiza Schweizerische Trachtenvereinigung.. > http://www.trachtenvereinigung.ch/ws/tr/front_content.php?idcat=179 En 1926 se fundó la asociación suiza de trajes folklóricos "Schweizerische Trachtenvereinigung (STV)" en Lucerna. Abarca hoy en día 18.400 miembros en 700 grupos, organizados en 26 asociaciones cantonales. La STV es una asociación cúpula representada en las cuatro regionales de cultura e idiomas de Suiza. A intervalos de doce años, la STV organiza un encuentro nacional de trajes folklóricos . Con motivo de la fiesta "Eidgenössisches Trachtenfest 2010" en Schwyz se reunieron más de 8000 personas que llevaban trajes folklóricos de todas las regiones, disfrutando más de 75’000 visitantes este pintoresco espectáculo.
Fuente

www.lebendige-traditionen.chwww.ai.ch

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