La vida alpina: que mueve montañas enteras.

Cuando se acerca el verano, miles de vaqueros se van a vivir con su ganado vacuno, sus ovejas o cabras a la granja alpina, donde el ritmo de la vida depende completamente de la naturaleza. Lo que a primera vista parece ser una vida idílica, es sobre todo también trabajo duro.

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Los pastos de montaña, por lo general encima del límite de la arbolada, que se explotan sólo durante los meses de verano se designan como "Alp" o bien granja alpina. Sin las explotaciones alpinas apenas si hubiera sido posible una colocación digna de mención de los Alpes a partir del neolítico hasta los radicales cambios económicos del siglo XIX. Efectivamente, la economía alpina permitía aliviar los pastos en el valle, permitiendo acumular las reservas vitales para el invierno. Incluso hoy en día, la superficie de pastos alpinos en Suiza corresponde al 35 % aproximadamente de la superficie agrícola. En 7500 empresas pastorean en verano durante unos 100 días el 20% del ganado. Estos animales son atendidos por unos 12’000 vaqueros y vaqueras.

Vaqueros y granjas alpinas

Por lo general, los vaqueros son durante el verano en la granja alpina responsables del ganado de diversos campesinos . Su tarea abarca llevar el ganado a los pastos, ordeñarlo dos veces por día y producir queso. A finales de septiembre, las vacas y los vaqueros vuelven nuevamente al valle. Cuando la explotación entera del valle se traslada completamente a los pastos alpinos solemos referirnos a una empresa agrícola alpina. Un resultado típico de esta forma de explotación son las aldeas alpinas que cuentan con una vida social propia. La vida en la explotación alpina se caracteriza por trabajo duro y poco confort – pero también por espectáculos naturales y sensaciones intensivas.

Subida a los pastos alpinos y descenso

Aún antes de comenzar el verano, los vaqueros suben en trajes folklóricos y animales adornados en un desfile desde el valle a los pastos alpinos – bajo el asombro de muchos espectadores y aficionados al folklore. En el descenso de los pastos alpinos en otoño, las vacas son llevadas nuevamente al valle. También aquí el impresionante desfile de los animales adornados y sus vaqueros atraen a miles de espectadores, celebrándose a la vez numerosas fiestas.

Llamada a la oración y bendición alpina

En las regiones alpinas católicas, sobre todo en la Suiza de habla alemana, se suele escuchar por la tarde, después del trabajo, la antigua oración de los vaqueros: el „Bättruf“ (llamada al a oración) o bien „Alpsäge“ (bendición alpina). Se trata de un canto hablado a una voz y no acompañado en idioma alemán hablado con dialecto. Se suele llamar a través de las manos puestas en forma de embudo delante de la boca o a través de un embudo de madera para la leche (Volle). Entonces se llama a María y los santos a las cuatro puntos cardinales, rogando que protejan todos los animales y los bienes existentes en la granja alpina. Como bendición del ganado supuestamente pagano, la llamada a la oración fue prohibida oficialmente por las autoridades de Lucerna alrededor de 1609. Sólo más tarde un padre jesuita, Johann Baptist Dillier (1668-1745), reinterpretó en forma cristiana esta antigua llamada del ganado, modificando, entre otros, la función de la llamada „Loba“ (a la vaca) en „Gott ze lobe“ y convirtiendo en general la „bendición del ganado“ en un texto cristiano.

Älplerchilbi

Para rematar el verano alpino se celebra en muchos lugares la fiesta Älplerchilbi – una tradición de muchos siglos, en la que se reúnen los campesinos después de un extenso verano alpino, para agradecer a Dios por todo lo que hayan recibido, divirtiéndose luego con comida, música y baile. La forma varía en función del tamaño del lugar así como de las tradiciones del lugar. Sobre todo en la región en torno al Rigi (Suiza Central) se desarrollaron en el curso del siglo XX variantes de fiestas que pusieron la mira en desfiles callejeros y con ello en la presentación y representación de la vida del vaquero y del folklore en general. Se llaman aquí «Sennenchilbi» atrayendo a un público de todo el país con hasta treinta mil visitantes.

De visita en la granja alpina

A menudo, también los habitantes de la ciudad son atraídos por la vida alpina. Sueñan con aire fresco y un mundo alpino puro y desean escaparse del ajetreo de la vida diaria, por lo que juristas, profesoras, médicos y artistas resuelven trabajar como vaqueros durante verano. Además hay otras posibilidades para conocer la vida alpina. Así es como algunas empresas alpinas ofrecen visitas con guía para turistas incl. queserías de demostración acogiendo a huéspedes que a menudo también pueden ayudar en los trabajos de ordeñar, quitar el estiércol AUSMISTEN??? y en la reparación de cercados. Algunos refugios alpinos incluso pueden ser alquilados para las vacaciones.
Fuente

www.lebendige-traditionen.ch

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