Desde 1990 una gran cantidad de pinturas del impresionismo francés están al alcance de un público amplio en la que fuera la casa de Sidney Brown y su mujer Jenny, quien hasta su matrimonio se apellidaba Sulzer. Gracias a la fundación del último hijo de la pareja, John A. Brown, fue posible transformar la mansión Langmatt –lugar de residencia del fabricante en Baden– en un museo dedicado al impresionismo y el diseño de interiores.
Los Brown fueron unos de los primeros coleccionistas suizos en inclinarse por la pintura francesa moderna. Gracias a la conservación de gran parte del mobiliario original de la mansión de los Brown, el Museo Langmatt sirve también de ilustración del estilo de vida de una refinada familia de industriales durante la primera mitad del siglo XX.
Picnic en el parque del museo
Tras la visita del museo, el parque de la Villa Langmatt invita a un ídilico paseo y a disfrutar de las delicias de la cesta de picnic. Una romántica experiencia.
Los Brown fueron unos de los primeros coleccionistas suizos en inclinarse por la pintura francesa moderna. Gracias a la conservación de gran parte del mobiliario original de la mansión de los Brown, el Museo Langmatt sirve también de ilustración del estilo de vida de una refinada familia de industriales durante la primera mitad del siglo XX.
Picnic en el parque del museo
Tras la visita del museo, el parque de la Villa Langmatt invita a un ídilico paseo y a disfrutar de las delicias de la cesta de picnic. Una romántica experiencia.




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