Le sorprenderán las impresiones sensuales más diversas. Prados y arroyos alternan con trayectos cortos de piedra o asfalto.
Al principio o al final hay estaciones Kneipp en el arroyo alpino que le permiten lavar los pies. A medio camino, en el museo Toobeschopf, puede bañar sus brazos según el método del Dr. Kneipp en la fuente para baños de los brazos.




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