Para los amantes de los hoteles históricos
Salto de agua, montañas y lago al alcance de la mano, un embarcadero privado y un funicular terrestre convierten ya el viaje de llegada en una aventura nostálgica. El edificio y su mobiliario fueron restaurados extensamente. El encanto de la Belle Epoque puede sentirse por doquiera en este monumento del gran arte hotelero. El histórico hotel posee 70 habitaciones románticas y dos restaurantes gourmet (13 puntos Gault Millau).
Certificado por ICOMOS
El hotel histórico del año 2004
El impresionante palacio hotelero fue construido entre 1873 y 1875 según los planos del arquitecto Horace Edouard Davinet de Berna. El hotel-balneario que florecía hasta la Primera Guerra Mundial fue sometido a una reforma constructiva después de un incendio grande en 1883. Cuando debía ser demolido después de una ruina experimentada durante largos años, fue adquirido en 1983 por una fundación constituida por Franz Weber y restaurado en etapas hasta 1988. Se halla en una ubicación singular, tanto en cuanto al paisaje alrededor con salto de agua, montañas y lago como también con respecto a la integración constructiva con acceso a un embarcadero privado y un funicular terrestre. La sustancia original con unas fachadas extensamente decoradas del historismo y grandes salones sociales con interiores de la época neo-barroca fue sometida a una restauración extensa, mientras que el mobiliario existente fue completado con donaciones. Gracias a una campaña de marketing que pone la mira en el valor de este bien inmueble salvado como importante monumento histórico, el Giessbach se convierte en un objeto de referencia en materia de hotel histórico.
Para los amantes de Hoteles Típicamente Suizos
Hoy como hace cien años, la histórica residencia hotelera en las famosas cataratas Giessbachfälle, a gran altura encima del Lago de Brienz, es un mundo en sí.Rodeado de montañas, bosques y prados alpinos, con vista espectacular al paisaje virgen del Lago de Brienz, este oasis está lejos del ajetreo, de la vida diaria y del tráfico, accesible mediante el primer funicular terrestre de Europa desde el embarcadero propio del hotel.
Giessbach se cuenta, sin lugar a duda, entre los lugares más bellos y dinámicos de Suiza.



