Tras el tictac de los relojes
La Chaux-de-Fonds es un referente en relojería sin precedentes. Se sitúa a 1000 metros y tiene una disposición tan regular que recuerda a un tablero de ajedrez. La perfecta combinación entre desarrollo urbanístico e industria relojera se ha convertido en patrimonio de la Unesco. Además, Le Corbusier es oriundo de La Chaux-de-Fonds.