En el valle de los relojeros El Vallée de Joux: naturaleza salvaje y auténtico trabajo artesanal

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Introducción

El Vallée de Joux le invita a descubrir y relajarse disfrutando de las vistas a lagos y paisajes pastorales, interminables bosques de abetos y pinos, así como a las cumbres más altas del Jura. Asimismo, el valle es excepcional desde el punto de vista cultural, pues en ningún otro lugar del mundo se concentra tanto conocimiento de relojería en una zona tan pequeña. Una tradición que se remonta a casi 300 años y que se mantiene en la actualidad. Una vez que se haya embarcado en un viaje en el que descubrirá algunos de los relojes más complejos y valiosos del mundo, perderá la noción del tiempo.

Un valle variado

El Vallée de Joux, situado sobre una meseta del Jura con acceso directo a Francia, ofrece a los visitantes una experiencia única en la naturaleza, con lagos, bosques y con uno de los paraísos de pistas de esquí de fondo más extensas de Europa Central. 

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Le Sentier
Región del Lago Lemán (Vaud)
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En las profundidades del bosque «Aún hoy, mi sitio favorito para hacer deporte y recuperarme».

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Embajadora de la región

Laurence Rochat, hija de granjeros, creció en el Vallée de Joux. A los dos años, hizo sus pinitos sobre esquís de fondo en el bosque de Risoud, a los cinco ya participaba en las primeras competencias. En 2002 se alzó con la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City. Aún hoy se mantiene fiel a su valle. Los bosques que rodean el Lac de Joux siguen siendo su terreno favorito para hacer deporte y recuperarse. Siempre que puede, se compromete como embajadora de su región y también de la empresa tradicional «Audemars Piguet» en Le Brassus, donde trabaja desde hace 25 años. 

Naturaleza, agricultura y relojería: esta combinación hace que nuestra región sea muy especial.
Laurence Rochat, campeona olímpica y embajadora de Audemars Piguet

Con precisión se llega a la obra maestra

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Donde empezó todo

En el taller más antiguo de la empresa se restauran hoy obras maestras históricas y se conservan para el futuro. Francisco Pasandin figura entre sus restauradores y trabaja desde hace cuarenta años para Audemars Piguet. Restauró el «L`Universelle» del año 1899, uno de los relojes de bolsillo más complicados que jamás se hayan construido. «Fue toda una aventura», comenta. «Trabajamos más de 1000 horas en la restauración». Ya no existen los planos de construcción de esta pieza única. Por ese motivo, Francisco Pasandin y su equipo tuvieron que desentrañar la lógica y el mecanismo del reloj en sí.

Laurence Rochat suele realizar visitas guiadas como embajadora de Audemars Piguet por el «Musée Atelier Audemars Piguet» recientemente inaugurado.

Una espiral que une tradición y modernidad.

El «Musée Atelier Audemars Piguet», construido por el estudio de arquitectura danés «Bjarke Ingels Group», abrió sus puertas en el verano de 2020. La característica construcción en espiral une los casi 150 años de historia de la manufactura relojera con una mirada hacia el futuro. «El museo habla del respeto por la tradición, de la transmisión de valores, así como de la capacidad de las personas de superarse a sí mismas», explica Laurence Rochat.

El nuevo museo a vista de pájaro.

Misticismo y atemporalidad Los estados de ánimo del Jura

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Un paraíso para los amantes de la perfección

En el Vallée de Joux, más de 30 manufacturas siguen produciendo hoy relojes que son famosos en todo el mundo por sus mecanismos altamente complejos y su diseño atemporal. Nombres como Jaeger-LeCoultre y Audemars Piguet están íntimamente ligados al valle. Representan tradición, trabajo artesanal, autenticidad y espíritu suizo. En el «Espace Horloger», en Le Sentier, se exhiben más de 130 ejemplares de los relojes más bonitos producidos en el valle en una superficie que supera los 400 metros cuadrados. Los visitantes curiosos podrán explorar el museo por cuenta propia. En visitas grupales, los expertos explican, además, el funcionamiento de los mecanismos en detalle y revelan a los visitantes datos históricos de las magníficas piezas.

Granjas luminosas para inviernos fríos

Las «fermes horlogères», granjas relojeras, son testigos de los albores de la tradición relojera en el Vallée de Joux. Después de 1740, los granjeros comenzaron a producir durante los largos y crudos inviernos piezas mecánicas para la industria relojera de Ginebra. Para que por las tardes entrara más luz en el taller y pudieran trabajar con precisión más tiempo, construyeron ventanas adicionales en los desvanes de las granjas. Aún hoy pueden apreciarse en el valle 26 de estas construcciones características desde fuera.

Una «ferme horlogère», granja relojera, con sus típicas ventanas adicionales en el desván.

El patrimonio cultural se mantiene vivo

David Candaux instaló en una «ferme horlogère» su taller de relojería. El ingeniero, relojero y «maître horloger» independiente fabrica aquí relojes de elevadísima complejidad. Sus creaciones constan de cientos de piezas que él fabrica a mano y monta una a una durante semanas de trabajo. Actualmente tiene compradores de todo el mundo. Algunos hasta viajan de China o EE.UU. para conocer personalmente a David Candaux y su taller. 

Mi meta: lograr la mayor precisión posible con la menor cantidad posible de piezas.
David Candaux, «maître horloger» independiente

El perfeccionista Los relojes de David Candaux marcan nuevas tendencias.

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  • 296 son las piezas que componen el DC6 Solstice de D. Candaux.
  • Un mes y medio es el tiempo que necesita D. Candaux de media para fabricar un reloj.
  • Aprox. 200 000 francos cuesta una obra maestra de D. Candaux.
  • 42 diferentes oficios artesanales se requieren para fabricar un reloj complejo.

Tradicional y cosmopolita

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Para mí, este sigue siendo, sin duda, uno de los paisajes más auténticos y más variados.
Laurence Rochat, campeona olímpica y embajadora de Audemars Piguet

Laurence Rochat ha viajado mucho durante su carrera como deportista. Ha visto mucho mundo y, aun así, siempre ha regresado al Vallée de Joux. El bosque de Risoud y el Lac de Joux central siguen siendo sus lugares energéticos personales. Y también los habitantes del valle, por quienes ella siente una gran estima. «A pesar del respeto por la tradición y el trabajo artesanal, las personas que viven aquí son muy cosmopolitas e ingeniosas», dice Laurence Rochat. «Y eso me gusta».

Nuevos horizontes Recargar energías a orillas del Lac de Joux

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