La legendaria Berna. En e-bike desde la ciudad por la ruta de las leyendas Sagenroute Gantrisch.

Desplazar

Introducción

Berna es la ciudad de las casas y calles medievales que forman parte del Patrimonio de la Unesco y por donde fluye el maravilloso Aar. Pero Berna es también la ciudad de la torre del reloj Zytglogge, la ciudad de los museos y la ciudad de los bares. Y al mismo tiempo, Berna está rodeada de naturaleza virgen. Adonde se puede llegar en e-bike en poco tiempo. Aquellos que viajen al Parque natural Gantrisch desde Berna podrán disfrutar de su destino con todos sus fascinantes contrastes.

Berna

Los berneses siempre han tenido su propio ritmo. La ciudad funciona de manera diferente a las agitadas metrópolis. Por eso, visitar la ciudad de Berna en e-bike es la opción ideal. Y quien ya esté montado en la e-bike debería salir de la ciudad e ir al campo: le esperan naturaleza virgen y un paraíso para ciclistas con varias rutas de bicicleta escenificadas.

Más información

Mapa

Mapa
Berna
Berna Región
Mostrar en el mapa

Al ritmo del tiempo. Vista desde la torre del reloj Zytglogge sobre los tejados del casco antiguo.

Desplazar

El mejor lugar para comenzar un día de e-bike en Berna es la histórica calle Kramgasse. Está situada el corazón del casco antiguo y rodeada de arcadas de seis kilómetros de largo, bajo las cuales se puede ir de compra incluso cuando llueve. La calle lleva hasta la torre del reloj Zytglogge, cuyo interior se puede conocer en una visita guiada. La torre del siglo XIII es lo que quedó en pie de la primera muralla de la ciudad. Hoy es un símbolo de Berna. La campana suena puntualmente cada hora desde hace 600 años.

Aún hoy. Gracias al encargado de la puesta en hora del reloj Markus Marti. Tres veces a la semana sube la empinada escalera de caracol hasta el monumental mecanismo de relojería y le da cuerda al reloj. De lo contrario, no sonaría al día siguiente. En la Zytglogge, no es solo una campana la que da la hora: hay todo un espectáculo de figuras como atracción para los visitantes. Aunque también los lugareños se paran de vez en cuando para no perderse el famoso tercer canto del gallo. Cuando Marti habla del tiempo, lo hace con una notable veneración y lleno de sentimiento.

Markus Marti
El mecanismo del reloj anuncia que pronto habrá pasado otra hora de vida.
Markus Marti, encargado de la puesta en hora del reloj Zytglogge en Berna

Por eso no es de extrañar que a Marti se le llame «el señor del tiempo». Lleva más de 40 años haciendo su trabajo, que es tanto una vocación como una pasión.

Berna es también la ciudad de los puentes. Numerosos puentes atraviesan las turquesas aguas del Aar. Desde muchos se puede ver hasta los Alpes. Un puente particularmente pintoresco es el Nydeggbrücke. Sobre él se está muy cerca del agua, incluso con la e-bike.

En el puente Nydeggbrücke de Berna.

Otro es el Kirchenfeldbrücke. Cruza desde el casco antiguo, desde la plaza Casinoplatz, hasta el barrio de los museos. En este barrio se encuentra también el Museo de la Comunicación. En el Museo de la Comunicación, además de etapas interactivas, objetos sorprendentes y grandes pantallas de vídeo, personas de carne y hueso transmiten la fascinación que rodea al mundo de la comunicación. Se llaman comunicadores y comunicadoras. Las personas son el corazón de la exposición e invitan a los visitantes a un diálogo cara a cara. Martha Mundschin, conservadora y restauradora, es una de las empleadas del museo que se ocupa de que el Museo de las Comunicaciones sea uno de los mejores museos de Europa.

Martha Mundschin
El Museo de la Comunicación recibió en 2019 el Premio Europeo de Museos.

Después de todos los encuentros, las impresiones y los paseos en e-bike, ya se sienten el hambre y la sed. Y en ningún lado se satisfacen mejor estas necesidades que en el Kunsthalle-Bar, justo al lado del puente Kirchenfeldbrücke.

Obra de arte transitable. El bar de la Kunsthalle de Berna.

Desplazar

El bar en sí es una escultura transitable que «flota» en los árboles sobre el Aar y ofrece una vista extraordinaria de Berna. Exquisitos tragos, cerveza local de la capital cervecera y platos originales completan la experiencia.

Aperitivo con vistas: el bar de la Kunsthalle de Berna.

Un día en e-bike en la ciudad federal es una experiencia llena de momentos destacados y puede alargarse el tiempo que se desee. A la vez, cabe la posibilidad de combinar campo y ciudad. Con la e-bike estará en menos de una hora en la ruta de las leyendas Sagenroute Gantrisch.

Una experiencia legendaria. De paseo en e-bike por la ruta de las leyendas Sagenroute Gantrisch.

Desplazar

La ruta en e-bike escenificada es el contraste total con la ciudad de Berna. La ruta en bicicleta de 64 kilómetros se abre paso por bosques místicos y prados exuberantes ante el panorama de la extraordinaria cadena montañosa Gantrisch.

De paseo por la ruta de las leyendas Sagenroute Gantrisch

La ruta se centra en las historias del lugar y la gente del parque natural. En los lugares de experiencias se pueden escuchar leyendas relatadas por voces auténticas de la región en el teléfono móvil o se pueden leer en el mismo sitio.

Aunque la Sagenroute es extremadamente diferente a un día de e-bike en la ciudad de Berna, tiene algunas similitudes. Y es que ya sea en la ciudad o en el campo, los encuentros agradables con los berneses son parte de la vida cotidiana en Berna como destino. Como, por ejemplo, con los granjeros que ofrecen productos regionales en sus agrotiendas a lo largo de la ruta y abastecen a los ciclistas que vienen en e-bike. Sandra Messerli y su Mühlehof, en Rüschegg, son un ejemplo.

Sandra Messerli
Para mí es muy valioso poder relacionarme con cicloturistas de toda Suiza y pasar, además, un momento agradable.
Sandra Messerli, granjera

Quienes elijan Berna como destino tendrán muchas opciones. Ciudad, campo o ciudad y campo. Los contrastes variados están garantizados, con cada variante.