Nadar en el Aar con el alcalde.
Introducción
En el agua todos somos iguales. Desde el operario hasta la ejecutiva, en verano «tout Berne» se da cita en el Aar. Incluso es posible encontrarse aquí a la clase política en bañador: incluso el alcalde de Berna, Alec von Graffenried, suele bañarse en verano en el Aar.
Berna.
Apenas si hay otra ciudad que logró conservar sus características históricas como Berna, la capital de Suiza. El casco antiguo de Berne es Patrimonio Mundial de la UNESCO, contando con 6 kilómetros de arcadas, las así llamadas "Lauben", uno de los paseos de compras más largos y protegidos contra la intemperie de Europa.
Los berneses y el Aar, una verdadera historia de amor.
¿En qué otra ciudad del mundo se puede disfrutar de un agua fluvial clara y refrescante y a la vez disfrutar flotando con toda comodidad del impresionante paisaje de un Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, el casco antiguo de Berna?
El Urban Swimming está muy arraigado en la cultura bernesa.
Casi todos aprovechan el verano para remojarse en el río, con el saco de nadar del Aar siempre a mano. Pero al Aar hay que conocerlo.
Los expertos tienen sus entradas y salidas favoritas, en bernés: «von Stägli zu Stägli», de un puente a otro. Para quienes la entrada por la playa de gravilla en el camping Eichholz sea demasiado fácil, pueden dar un valiente salto al agua fría: desde el puente Schönausteg en el zoológico Dählhölzli mola o «fägets», como dicen los lugareños.
Mientras todo Berna se da cita en el Aar, no es nada raro encontrarse aquí a políticos locales y nacionales famosos...
Berna también es la capital de Suiza.
«Para mí, nadar en el Aar es recuperación pura.»
Incluso al bernés más ilustre, el alcalde de Berna Alec von Graffenried, se le puede encontrar en verano en el Aar y sus inmediaciones. «Para mí, nadar en el Aar es recuperación pura», afirma.
Cuando puedo, entre dos citas me escapo al Aar en bici y me zambullo, a ser posible varias veces al día.
«Berna es pequeña y manejable. Todo queda cerca y el Aar fluye por el medio de la ciudad». Alec von Graffenried
También para los dos berneses Sophie (27) y Manuel (32), nadar en el Aar es su pasatiempo veraniego favorito. Las ventajas son evidentes, declara Manuel: «Berna es pequeña y manejable. Todo queda cerca y el Aar fluye por el medio de la ciudad».
Sin embargo, la magia del Aar no solo es palpable para ambos en el agua: para tener una perspectiva diferente del río, ambos recomiendan tomar un aperitivo durante la puesta de sol en las románticas rosaledas que quedan en lo alto de la ciudad. Desde aquí la vista al meandro que crea el Aar es espectacular.
Recorrido por el Aar para principiantes. Nadar en el Aar es una experiencia única. Pero no todos se sienten enseguida seguros en la corriente. ¡Es importante no escatimar en seguridad!
Acompañados por la sociedad suiza de salvamento SLRG, los participantes viven sus primeras experiencias nadando con la corriente y aprenden todo lo necesario sobre el Aar, las zonas de nado que existen y cómo nadar en el río de la capital suiza.