El poder del paisaje y de la flora. El jardín alpino de Schynige Platte es más que un placer para la vista.
Introducción
La Schynige Platte ofrece unas amplias vistas panorámicas de los picos Eiger, Mönch y Jungfrau, así como de los lagos Thunersee y Brienzersee. No obstante, el protagonista es el jardín botánico alpino, en el que podrá encontrar más de 720 especies autóctonas. Paul Brunner y su equipo cuidan de la flora del jardín alpino con gran esmero y ofrecen con mucho gusto información a los visitantes que tengan interés.
Schynige Platte, Oberland bernés.
La Schynige Platte, a 2076 metros de altura, es una ladera de montaña situada cerca de Interlaken. La cumbre turística en la que se encuentran el hotel de montaña y el restaurante homónimos debe su nombre a una gran pared rocosa hecha de pizarra que refleja la luz del sol. Por ello, la denominaron «placa brillante».
«El ferrocarril sube a un ritmo tan pausado que llega al corazón».
- A 2076 m s.n.m. se encuentra la Schynige Platte.
- Hay 720 especies que ver en el jardín alpino.
- 1927 fue el año en el que se inauguró. Desde hace casi cien años, el jardín botánico alpino es una atracción turística para los visitantes de la Schynige Platte.
- 8000 m2 de prados han pasado a ser parte del jardín botánico alpino.
¡Qué forma de empezar la jornada laboral!
Paul Brunner, el experto.
Las plantas son su pasión. Desde 1995, Paul Brunner trabaja como experto en el jardín botánico alpino, donde se encarga de cuidar los parterres y las plantas, segar los prados y guiar a los visitantes por el recinto. El equipo incluye además a tres jardineros y a Esther Brunner, la mujer de Paul.
«La temporada comienza en mayo, cuando quitamos la nieve, y termina en octubre, cuando recogemos las semillas y segamos».
En el paraíso de la flora.
¿Quién lo inventó? Los ingleses.
Con el fin de poder admirar directamente en sus jardines el esplendor de las flores alpinas, los ingleses se llevaron a casa semillas y pequeñas matas de Suiza. Esto sirvió de inspiración a los suizos, que empezaron a crear jardines alpinos en su país. De esta forma, en 1927 se inauguró el jardín alpino en Schynige Platte a fin de exponer la mayor cantidad posible de plantas alpinas autóctonas en comunidades vegetales.
En perfecta armonía.
La flora habita en un entorno a casi 2000 metros de altura.
Lo que caracteriza al jardín alpino es que la vegetación está plantada en comunidades naturales. En el jardín alpino podrá contemplar 16 de estos hábitats. Por ejemplo, el pedregal para las flores alpinas que precisan suelos pobres de cal; el terreno para las plantas meridionales, y la zona abierta para las que requieren de cierta exposición. Además, podrá visitar los pequeños valles nevados, donde la nieve invernal se conserva en buen estado durante mucho tiempo, así como el pantano alpino, cuyo terreno está anegado.
«Además, el Jardín Botánico Alpino es un botiquín».
Plantas medicinales.
No solo poseen belleza.
Muchas plantas también tienen propiedades curativas que a día de hoy se siguen utilizando tanto en la medicina alternativa como en la convencional. La dosis correcta es lo que marca la diferencia; algunas plantas como el acónito son venenosas, pero en pequeñas dosis controladas son muy beneficiosas. En general, las plantas medicinales suelen ser hierbas aromáticas a las que se les puede sacar partido en forma de infusiones y extractos alcohólicos. Entre las plantas medicinales con principios activos conocidos se encuentran, por ejemplo, el hipérico (eficaz contra la depresión), la genciana amarilla (para dolores gastrointestinales) y el árnica, la planta favorita de Paul Brunner, cuidador del jardín alpino.
«El árnica parece un sol en la montaña. Es una flor llena de energía».
La planta medicinal que todo lo puede.
Las inflorescencias del árnica son bastante llamativas. Hasta la fecha se han identificado unos 150 principios activos a nivel farmacéutico. El árnica alivia el dolor y es de gran ayuda para patologías cardiacas y, sobre todo, para dolores musculares y contusiones. Por esta razón, el árnica se llama también, a modo de broma, «el santo patrón de los músculos y los moratones».
En el vivero. El lugar donde la jardinera Larissa Hofer riega las matas que están por crecer.
Los comienzos nunca son fáciles.
Para que las pequeñas plantas se adapten adecuadamente al duro entorno montañoso, se cultivan con mucho cuidado en el vivero del jardín alpino. Los jardineros recolectan semillas de todas partes de Suiza o se intercambian con las de otros jardines alpinos. En función de la planta, pueden pasar meses o años hasta que alcanza un tamaño considerable para transplantarla al jardín alpino.
Y por último, una breve ruta de senderismo.
A las personas que ya hayan disfrutado del jardín alpino y les apetezca hacer una pequeña ruta de senderismo, les recomendamos la gratificante ruta panorámica. Esta ruta circular de unas dos horas le llevará primero hasta el hotel de montaña Schynige Platte, en el que puede quedarse un ratito para degustar las delicias del local. Tras un breve ascenso, llegará al increíble mirador Daube, donde podrá disfrutar de unas vistas de escándalo. Después, la ruta continúa ascendiendo por la cresta, sin ningún peligro, alrededor del Oberberghorn. Durante este tramo pasará por colonias de marmotas y por miles de flores alpinas hasta llegar al Loucherhorn. Desde ahí, la ruta vuelve a la estación de montaña de Schynige Platte.