Las montañas de Neuchâtel
Los oscuros bosques de abetos, las límpidas aguas de los ríos, los profundos lagos y los verdes prados, llenos de belleza en la hermosa estación, trasforman las montañas de Neuchâtel en un pequeño rincón paradisíaco al cubrirse de un manto blanco en invierno. Un verdadero paraíso de los relojes, rico en calor humano, ¡ciudad de moda y abundantes tentaciones!