Porque el Papá Noel vive en Suiza. Un paseo navideño por el este de Suiza.
Introducción
En lo alto del lago de Constanza, al este de Suiza, se encuentra el pueblo de Wienacht. Romántico, tranquilo y mágico. Una vez al año, durante el período prenavideño, el pueblo se despierta. Es entonces cuando el Papá Noel, que vive aquí, devuelve la vida a la zona.
San Galo
La metrópoli al este de Suiza se convierte en una ciudad de estrellas antes de Navidad. El pueblo de Wienacht está muy cerca. El Papá Noel vive aquí.
Un paisaje misterioso y místico.
Hace mucho viento en Wienacht. Las viejas y majestuosas casas desafían al aire frío. La fina capa de nieve cubre la tierra del Appenzell con una túnica invernal. La niebla empaña la impresionante vista al lago de Constanza. En este pueblo de 450 almas reina un silencio cautivador. Aquí arriba es igual durante todo el año.
El escondite del Papá Noel
El que más a gusto se siente en este silencio, el que necesita la seguridad, el aislamiento y el duro clima de Wienacht para vivir es el Papá Noel. Vive recluido en una casita sencilla y, como todos los años durante el período previo a la Navidad, está muy ocupado. Incluso hoy en día recibe un montón de cartas en su buzón. Todas van dirigidas al «Papá Noel, 9405 Wienacht» y llegan de todo el mundo. De Japón, Brasil o Alemania.
El Papá Noel es terrenal y titular del pasaporte suizo. Willi Würzer recibe el correo del Papá Noel procedente de todo el mundo.
De cartero a Niño Jesús
Willi Würzer fue jefe de la oficina de correos de Wienacht-Tobel durante mucho tiempo. Así se llama la aldea (el nombre se parece a «Navidad» en alemán). Los suizos siempre han enviado cartas navideñas al Papá Noel a Wienacht-Tobel, debido a su nombre. A través de Internet la historia se difundió aún más y hoy en día personas de todo el mundo escriben cartas a este jubilado.
Con cuidado, el Niño Jesús abre y lee cada carta. El Papá Noel existe. El hecho de que hayamos dejado de creer en él en algún momento no solo es una lástima, sino también un error. Porque está aquí. Su nombre oficial es Willi Würzer. Está jubilado y es titular de un pasaporte suizo.
Querido Papá Noel, estoy seguro de que tienes mucho trabajo que hacer. Deseo lo que te he escrito. Cuídate,
Deseos de corazón
Cuando Willi Würzer lee el «corre del Papá Noel», una sonrisa se dibuja en sus labios, asiente satisfecho. Ha recibido unas 200 cartas de este tipo durante más de 30 años en la temporada previa a la Navidad. Lee, clasifica y contesta a cada una. «Estarán en torno a las 5000», comenta. La mayoría son coloridas y de niños. «Los preciosos renglones me aportan mucho». Pero las cartas de deseos no siempre son alegres. Las cartas de niños cuyos padres están enfermos son las que más llegan al corazón de Willi Würzer.
Por favor, asegúrate de que mi mamá se recupere y podamos celebrar la Navidad juntos.
En el pasado eran juguetes de madera, ahora es «tecnología»
Este jubilado era el jefe de la oficina de correos de Wienacht, que se cerró en 2003. El correo de Navidad todavía llega a su buzón y ha continuado con lo que siempre hacía antes de Navidad. Lee y contesta las «cartas del Papá Noel». Los deseos han cambiado a lo largo de los años. Antiguamente eran, sobre todo, juguetes de madera, hoy en día, los niños desean casi solo «tecnología». Aunque él no puede hacer que los deseos se cumplan, puede ayudar a los niños «a que crean un poquito más en algo tan maravilloso como el Papá Noel».
Para inspirar a San Gallo. Los mercados navideños transforman las ciudades suizas.
700 estrellas
A veces, el Papá Noel Würzer deja su Wienacht natal y desciende al cercano San Galo. La ciudad se convierte en una ciudad de estrellas en Adviento. 700 estrellas brillan sobre las personas que pasean y bañan el mercado de Navidad, las plazas y todo el casco antiguo con una luz mágica. Casi todas las ciudades suizas se visten de Navidad durante la época previa a esta gran fiesta. A Willi Würzer le gusta el ambiente relajado y se deja inspirar por las ofertas.
El Papá Noel no puede contarlo todo.
La Navidad en pleno patrimonio de la Unesco. El distrito de los conventos brilla con un esplendor especial,
Árbol de Navidad de 17 metros de altura
Su favorito se encuentra en la Klosterplatz, el corazón del distrito de los conventos, que es patrimonio de la Unesco. Allí se encuentra un poderoso abeto de 17 metros de altura. Está decorado con miles de lucecitas y le da a San Galo un toque de cuento de hadas. Casi desapercibido, Willi Würzer se acerca al árbol de Navidad y cuelga algo de una rama. Qué es y si lo hace cada año sigue siendo su secreto.
«El Papá Noel no puede contarlo todo», dice con voz suave y se dirige de nuevo a Wienacht. Allí le aguarda mucho correo dirigido al Papá Noel.
