Introducción

La particularidad más importante del teatro suizo son las tres columnas en las que se apoya y que atraen a los espectadores prácticamente a partes iguales: el teatro municipal, la escena independiente y el teatro popular o amateur.

En torno a 1,5 millones de visitantes acuden cada año a los alrededor de 30 teatros municipales existentes en Suiza, mientras que en los aproximadamente 300 locales de la escena independiente se llegan a dar cita 1,7 millones. En todo el país hay registrados casi 900 grupos de teatro de aficionados que reciben anualmente 1,2 millones de espectadores. Así pues aquí, al contrario que en otros países, no solo son importantes los grandes teatros municipales subvencionados. Además de la escena independiente, que lleva cosechando grandes éxitos desde los años 70, sobre todo el teatro amateur es algo muy típico suizo.

El gran dinamismo del teatro en Suiza tiene que ver por un lado con el federalismo, de gran tradición en el país, y por otro, con el multilingüismo. Cada región lingüística tiene sus propios escenarios y las obras y producciones que acogen están más enfocadas al país o países extranjeros con los que comparten idioma que al resto de las regiones suizas. Así, la Suiza de habla alemana mira hacia Alemania y Austria; el Tesino, a Italia; y los cantones más occidentales, a Francia.

Dramaturgos suizos en alemán

Entre los dramaturgos suizos contemporáneos en lengua alemana que gozan de fama internacional destaca Christoph Marthaler, músico y director teatral nacido en 1951 cerca de Zúrich. Entre los años 2000 a 2004 dirigió el Teatro de Zúrich, que en esa época fue elegido dos veces Teatro del Año y en su escenario se representaron también obras de autores contemporáneos como Maja Beutler, Thomas Hürlimann y Matthias Zschokke.
Lukas Bärfuss trabaja desde 1997 como escritor independiente y como asesor artístico en el Teatro de Zúrich. Fue cofundador del grupo 400asa, para el que escribió, entre otras, la obra grotesca La muerte de Meienberg sobre el periodista Niklaus Meienberg. También obtuvo gran éxito con Las neurosis sexuales de nuestros padres, escrita para el Teatro de Basilea. En 2010, Barbara Frey llevó a escena su obra Málaga, que se estrenó en el Teatro de Zúrich, del que Frey es directora artística desde 2009. En estos años ha programado, entre otras, la obra Purgatorio en Ingolstadt de Marieluise Fleisser, Platónow de Anton Chéjov, Leoncio y Lena de Georg Büchner y Ricardo III de William Shakespeare. Además también ha dirigido el proyecto de Edgar Allan Poe Un sueño en un sueño, Solness, el constructor de Henrik Ibsen y El misántropo de Molière, así como, en el marco de la programación Pobres y Ricos: Tres nuevas obras, la obra breve Die schwarze Halle de Lukas Bärfuss. Frey inauguró la temporada 2013/14 con El proceso de Franz Kafka. Un asiduo del Teatro de Zúrich es Stefan Kägi con el grupo Rimini Protokoll. Kägi creció en Soleura y es uno de los tres cofundadores de este grupo que enfoca su trabajo a desarrollar los recursos del teatro para transmitir puntos de vista poco habituales de nuestra realidad. Rimini Protokoll representa obras de teatro documentales, piezas radiofónicas y performances en los más diversos escenarios de todo el mundo.

Teatros importantes

Además del Teatro de Zúrich, en la ciudad va adquiriendo cada vez más protagonismo el Teatro Neumark, cuyos codirectores, Barbara Weber y Rafael Sánchez, que bien podrían ser representantes de toda una generación de la escena independiente, han decidido establecerse en escenarios fijos después de llevar años trabajando dentro y fuera de nuestras fronteras. Y si hablamos de la escena independiente nacional e internacional no podemos olvidar al Gessnerallee, que bajo la dirección de Niels Ewerbeck ha vuelto a adquirir relevancia y se ha convertido en un importante socio internacional para coproducciones. Por otra parte, en torno a la Escuela Superior de las Artes surgen nuevas voces, como la de la compañía «Far A Day Cage», dirigida por Tomas Schweigen, o la del joven director y músico Thomas Luz.
Apostar por nuevos formatos y lenguajes escénicos también puede ser una salida para los teatros municipales más pequeños en su afán por sobrevivir ante el ímpetu de las grandes ciudades. Es el camino que ha tomado por ejemplo el teatro intermunicipal de Biel y Soleura al implicar a jóvenes directores y dramaturgos, que en Suiza cuentan con un muy eficiente patrocinio gracias a modelos formativos como el denominado «Dramenprozessor». Así por ejemplo, en 2008 se estrenó en Soleura la obra Feindmaterie de Simon Froehling, un antiguo alumno del programa «Dramenprozessor», a las órdenes de Jan Philipp Gloger, un joven director también extraordinariamente prometedor.

Dramaturgos suizos en francés

En la Suiza francófona destaca sobre todo el Théatre Vidy-Lausanne, en el edificio de Max Bill, en un idílico enclave a orillas del lago Lemán. Este innovador escenario se encuentra ahora integrado en la industria del teatro profesional francesa y con sus giras y coproducciones (Heiner Goebbels, Stefan Kaegi, Metzger/Zimmermann/de Perrot) alcanza gran notoriedad en toda Europa. También destaca el Théâtre Le Poche y su rompedora programación socialmente comprometida o el Théâtre du Grütli que, al igual que el Forum Meyrin y el Arsenic, han elegido Lausana como lugar experimental y de vanguardia. O el teatro de Carouge, un pequeño suburbio de Ginebra, que, dirigido por el joven Jean Liermier, ha retomado su actividad y llama la atención por su visión renovada de clásicos como Voltaire, Musset, Molière o Marivaux. Aunque en Ginebra los clásicos son sin lugar a dudas una baza segura, tanto la gran Comédie como el pequeño Théâtre Le Poche y el Forum Meyrin apuestan decididamente por autores contemporáneos.

El teatro en el Tesino y en la Suiza retorromana

A falta de grandes escenarios públicos, en el Tesino y en la Suiza retorromana lo que hay son compañías de teatro independientes. La escuela de teatro Dimitri in Verscio, fundada por el famoso clown y mimo Dimitri, es un importante motor para la escena teatral del Tesino, donde también hay lugar para animadas funciones en el dialecto de la zona: el más conocido es el Teatro popolare della Svizzera italiana. De especial importancia resulta la Compañía Finzi Pasca, que mediante la técnica teatral que ella misma denomina “teatro de la caricia”, lleva a cabo espectáculos de pequeñas y grandes dimensiones (desde el monólogo hasta la ceremonia olímpica), aunando el teatro, la opera lírica, los payasos, las acrobacias y la música, así como también la danza y el cine. En la Suiza retorromana se creó hace algunos años en el Castillo de Riom, en el cantón de los Grisones, el primer teatro retorromano permanente, el cual recibió hace poco el premio Hans Reinhart-Ring, el Oscar del teatro suizo. Por otro lado, el grupo de aficionados Cumpagnia da Teater de Laax produce cada diez años una representación al aire libre en la que de un modo u otro participa prácticamente todo el pueblo. En 2009, el famoso actor internacional nacido en Laax Bruno Cathomas llevó a escena el Sueño de una noche de verano de Shakespeare en una versión romanche del escritor grisón Leo Tuor.

El pequeño teatro

Además del teatro establecido, en Suiza tiene una gran tradición el teatro de cabaré, con gran fama incluso fuera del continente desde hace más de 30 años. Berna, con los sótanos-teatro repartidos por su casco histórico, fue determinante para el desarrollo de esta escena en los años 70. Pocos años después se fundó también en Berna el denominado Künstlerbörse (mercado de los artistas), donde una vez al año los artistas se siguen reuniendo con promotores nacionales e internacionales en lo que se ha convertido en una cita internacional ineludible de la pequeña escena. Más de un tercio de las producciones presentadas, que actualmente superan el ámbito clásico del pequeño teatro, proceden del extranjero.

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