El paraíso de los íbices
Para los visitantes es un chivatazo. Para los locales, un espectáculo que se repite cada año. Tan pronto como las primeras hierbas empiezan a brotar en el valle, los íbices de la colonia del Albris se ponen en marcha hacia Pontresina y pueden verse en la linde más arriba del pueblo pastando, tomando el sol y divirtiéndose peleando. Y lo mejor es que, a partir de esta primavera, Pontresina dedica al rey de los Alpes un homenaje especial con el nuevo paraíso de los íbices.