Paseando por Suiza con Viajeros Callejeros.
Cuando a unos trotamundos incansables como Viajeros Callejeros se les pregunta por la cantidad de pasos que han dado, siempre se quedan sin respuesta. Y es que Vanessa y Roger han roto con todos los cuentakilómetros que existen. Por eso, cuando se propusieron recorrer Suiza en tren optaron por cambiar el chip, bajar las revoluciones y disfrutar de una forma más ‘slow’. Es decir, saboreando cada ciudad, respirando cada paisaje y descubriendo el país paso a paso. Aquí nos cuentan cómo ha sido esta experiencia y cómo han comprobado que Suiza, más que un destino, es una manera diferente de entender la vida.
Empezamos en Basilea.
«Esta coqueta ciudad a orillas del Rin fue todo un descubrimiento. Llegamos a Basilea buscando algún motivo para visitarla. Después de casi dos días paseando entre arte contemporáneo, barrios medievales y restaurantes alternativos nos fuimos de la ciudad con decenas de razones… Pero para quedarnos.»
Tocando el cielo en la zona de Interlaken.
«Nunca fue tan fácil cruzar del paraíso al cielo. En Suiza esto es posible si vas a Lauterbrunnen o Grindelwald, te subes a un tren y después de cruzar varios valles, salpicados de casitas de cuento, y escarpadas montañas, llegas a Jungfraujoch, la estación de ferrocarril más alta de Europa. Nunca imaginamos que en este viaje íbamos a llegar al cielo de Suiza.»
Berna, una metrópolis inesperada.
«Podría parecer que una ciudad con un casco antiguo Patrimonio de la Humanidad, es imposible que te sorprenda más de lo que has leído o visto en fotos. Berna lo hace y mucho. Sólo tienes que pasar unas horas paseándola para comprender que esta urbe es mucho más que la capital de Suiza.»
Friburgo, una región con mucho sabor.
«Esta región se podría resumir en un plato: la fondue. Pero no solo por su sabor, sino por el ritmo con el que se disfruta, poco a poco, dejando que todo se funda sin prisas ni agobios deleitándote con cada matiz. Aquí nos quedó muy claro que Suiza es un país muy rico… también en lo gastronómico. Así que puestos a comerse el país ¿Por qué no empezar por aquí?»
Ginebra, capital de relojes y chocolate.
«Esta ciudad nos enamoró desde que vimos el Lac Léman y su vida alrededor del lago. Después llegaron su centro histórico, repleto de edificios históricos y fuentes. El Parc des Bastions, con el Muro de los Reformadores y su ajedrez gigante y Carouge, un pueblo de ritmo sosegado y coquetas calles. En la Jonction no nos resistimos a bañarnos justo donde se juntan los dos ríos y en el Distrito Internacional, donde entendimos por qué Ginebra se ha convertido en la ciudad de la paz»
Suiza en tren.
«A lo largo de toda nuestra ruta el tren fue nuestro mejor compañero de viaje. Más que un medio de transporte, se convirtió en una parte fundamental del recorrido por su comodidad, su puntualidad y ¡las vistas desde sus ventanillas!. Y es que desde aquí Suiza es mucho más auténtica, sus paisajes mucho más espectaculares y sus ciudades, mucho más accesibles.» Aquí se puede leer la entrada en el blog de Viajeros Callejeros de Vanessa y Roger tras su viaje por Suiza. Fue un lujo poder acompañarlos en este inolvidable viaje por nuestro pequeño gran país.