Introducción

Suiza disfruta de una variada oferta musical. Por eso no es sorprendente que cada año se celebren numerosos festivales al aire libre con un número nada despreciable de visitantes y en los que participan, además de grandes estrellas internacionales, grupos nacionales.

Música en dialecto

Hoy en día también las letras de las canciones de los músicos pop suizos o de las bandas locales de rock se cantan cada vez más en inglés, para optar también a los laureles y dividendos que se obtienen en escenarios internacionales. No obstante, los grupos más populares de todo el país siguen utilizando la lengua nacional, es decir, el dialecto.

En la Suiza alemana se conoce este tipo de música como "Mundart-Rock" (rock en dialecto). Precursores en este campo fueron los Troubadours, de Berna, en los años 60, que cantaban sus propias canciones en dialecto y solían acompañarse de guitarras. El más conocido de estos poetas musicales era Mani Matter, que escribía y cantaba sus divertidas canciones en el dialecto de Berna. Hoy en día todavía se siguen cantando sus canciones y sus grabaciones no han perdido popularidad.

El rock local suizo estuvo inicialmente muy marcado por bandas de Berna. No obstante, hoy son muchas las bandas de todo el país que se animan a cantar en sus propios dialectos. El rock local estuvo muy influenciado por Toni Vescoli, Polo Hofer con Rumpelstilz y los grupos Minstrels y Span. Con los grupos de Berna Züri West, Patent Ochsner y Stiller Has comenzó en la década de los 90 un auténtico boom de las bandas locales que alcanzó un largo punto álgido con los éxitos que el cantante de Berna Gölä consiguió entre 1998 y 2002. Nunca hasta entonces en la historia de la música moderna local llegaron tantas formaciones musicales suizas a las listas de éxitos nacionales. Con Schtärneföifi (músico del grupo Baby Jail) a partir de 1995 y Roland Zoss (de la banda Span) desde 1999 aparecieron las primeras bandas de punk y de rock para niños. Fusion Square Garden de Berna se hizo un lugar en el reggae local. Otros grupos e intérpretes famosos con canciones en dialecto alemán-suizo son Plüsch, Sina, Mash, Florian Ast y Adrian Stern.

Stefan Eicher consiguió incluso hacer cantar en alemán a una sala de conciertos francesa llena. Este suizo multicultural, muy popular también en Francia, canta en dialecto de Berna, en inglés o en italiano, la mayoría de las veces en francés y otras incluso en varias lenguas. En la década de los 80 se hizo famoso en los países de habla alemana con su grupo Grauzone y su éxito Eisbär. Desde entonces cosecha éxitos en Francia y Suiza con diversos álbumes, giras y números uno. Siempre fue amigo de llevar a la práctica ideas y proyectos extravagantes, como en Taxi de Hamburgo a Palermo, un viaje musical a través de las culturas, que hizo realidad literalmente y convirtió en un álbum. Junto con Herbert Grönemeyer y con el italiano Max Gazzé cantó la pieza que da nombre al disco, Taxi Europa.

Rap

A los suizos también les gusta cantar rap en dialecto. Al igual que en Alemania, Francia e Italia, el rap suizo comenzó su andadura al principio de los 90. Los primeros raperos de la Suiza alemana escribían sus textos en inglés, pero después de la canción bilingüe Murder by Dialect de P-27 y Black Tiger los raperos cambiaron a sus dialectos. Los artistas de las zonas de habla francesa y de las regiones del Tesino también rapean en sus dialectos locales. Y desde que el grupo grisón Liricas Analas se hizo famoso en 2004, el romanche pasó a ser parte fundamental del hip hop suizo. Los álbumes publicados hasta la fecha de los raperos grisones muestran que el rap tiene multitud de seguidores en Suiza, aunque se cante en un idioma que solo entienden algunos. Ejemplos actuales de música popular en dialecto de la Suiza alemana son Bligg, Big Zis o Steff La Cheff. De la Suiza occidental son conocidos, entre otros, Stress de Lausana, Sens Unik, grupo disuelto en 2010, y Greis.

Música suiza de orientación global

Las formas modernas de música clásica y de música popular (desde el jazz, que vivió su boom en Suiza tras la Primera Guerra Mundial, hasta el pop y el rock pasando por las canciones de moda) están sujetas a las corrientes globales que influyen en todo el mundo.

Música clásica

Aunque Suiza tiene un papel modesto en la música clásica, en el siglo XX ha visto nacer a algunos compositores de proyección internacional, como Arthur Honegger (cuyo retrato aparece en el billete de 20 francos), Frank Martin y Othmar Schoeck. Bajo la dirección de su fundador Ernest Ansermet, la Orchestre de la Suisse Romande ha contribuido de forma decisiva a dar a conocer la moderna cultura musical en Suiza. Casi todas las grandes ciudades Suizas cuentan en la actualidad con una orquesta de música clásica de alto nivel. Además de las tradicionales orquestas sinfónicas nacionales (la Tonhalle-Orchester de Zúrich, la Orchestre de la Suisse romande de Ginebra, la Kammerorchester de Basilea y Berna, la Orchestre de Chambre de Lausana y la Orchestra della Svizzera italiana de Lugano) existen numerosas formaciones grandes y pequeñas, con frecuencia especializadas, como la Basel Sinfonietta, y las dos orquestas barrocas de Basilea, La Cetra y Capriccio. Bajo la dirección de su fundador, Ernest Ansermet, la Orchestre de la Suisse Romande ha contribuido de forma decisiva a la difusión de la moderna cultura musical en Suiza. Entre los festivales de música clásica que se celebran cada año destacan el Lucerne Festival, el Zürcher Festspiele, el Musikfestwochen de Ascona, el Menuhin Festival Gstaad, el Septembre musical de Montreux-Vevey y el Verbier Festival & Academy. Por su parte, Charles Dutoit y Mathias Bamert continúan con la tradición de directores suizos de renombre internacional. El portal classicpoint.ch ofrece entre otras cosas un calendario de eventos y consejos para conciertos.
Classicpoint.ch

Jazz

Los dos músicos de jazz suizos más importantes conocidos a nivel internacional son George Gruntz y Claude Nobs. El pianista, compositor y fundador del grupo Gruntz colaboró con músicos tan dispares como el trompetista estadounidense Chet Baker y los beduinos tunecinos. Experimentó con música barroca y con el folclore de su país y como gran comunicador y gestor cultural Gruntz dirigió de 1972 a 1994 el Berliner Jazzfest. Su compatriota Nobs fundó el legendario Montreux Jazz Festival. Atendiendo a sus habitantes, Suiza es hoy uno de los grandes en lo que se refiere al jazz en Europa, y no solo por el famoso festival de Montreux. Colin Vallon, por ejemplo, actuaba hasta hace pocos años en pequeños clubs provinciales en los que los músicos solían pasar el sombrero. Hoy en día, da conciertos en famosas salas de París o Berlín. Este pianista y compositor nacido en Lausana en 1980 y formado en la Swiss Jazz School de Berna ha acompañado durante años a otros músicos y grabó sus primeros CD para conquistar en 2011 la meca del jazz: grabar con el legendario sello alemán ECM. Sin embargo, Vallon no es el único músico suizo que ha conseguido hacerse un lugar en el competitivo mundo del jazz internacional. Muy probablemente fue Erik Truffaz uno de los primeros componentes de la generación más joven que se dio a conocer más allá de nuestras fronteras. Este trompetista nacido en Chêne-Bourgeries (cerca de Ginebra) en 1960 ha conseguido hacer llegar a medio mundo su especial universo de jazz, ritmos electrónicos y música étnica. Erik Truffaz debe su popularidad entre los amantes de la música a su eclecticismo y su talento para adaptarse a tendencias sin cerrarse a purismos. No le supone ningún problema colaborar con un DJ o un rapero, actuar con músicos de la India o del Magreb, rendir pleitesía al mejor jazz americano o trabajar con el sonido único de su trompeta digitalizada. La banda Ronin del pianista Nik Bärtsch gana premios en los festivales internacionales, sus composiciones son una música hipnótica y repetitiva con ritmos obsesivos e inesperadas improvisaciones que atraen a un público joven y hacen furor en Escandinavia, Sudáfrica y Estados Unidos. No es fácil clasificar a la cantante y acordeonista Erika Stucky, nacida en San Francisco de padres suizos. Actúa acompañada de músicos de jazz, pero su estilo se encuentra en algún punto entre la canción tirolesa y la música americana. El veterano pianista Thierry Lang (*1956, Romont) es uno de los pocos músicos locales que apuesta por la música tradicional suiza para su propio proyecto. Este profesor del conservatorio de Montreux ha grabado con el sello americano Blue Note y fue nombrado en 2008 caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. También el trío de piano, bajo y percusión de Stefan Rusconi entusiasma al público de toda Europa con sus fusiones de jazz-rock. El saxofonista Nicolas Masson ha firmado para grabar con el sello de Múnich ECM. Entre las actuaciones interesantes que podrán disfrutarse en abril en el Jazzahead-Event de Bremen está la cantante Elina Duni. El trompetista Franco Ambrosetti, los baterías Daniel Humair y Pierre Favre y la pianista Irène Schweizer llevan décadas siendo unos de los mejores en su especialidad. Entre los experimentales se encuentra el saxofonista de Biel Hans Koch.

Los festivales de jazz de Willisau, Lugano y especialmente el de Montreux se encuentran entre los eventos internacionales más conocidos de su categoría. Las escuelas de jazz más conocidas de Suiza se encuentran en Berna y Lucerna.

Pop / Rock / Música del mundo

En la categoría pop/rock existen algunas bandas que ya son conocidas fuera de nuestras fronteras. Entre ellas, el dúo Yello, formado por Dieter Meier y Boris Blank en los 80. Su álbum remix Hands on Yellow apareció en 1995 y demuestra que estos dos músicos también han influido en músicos y grupos de la generación tecno posterior, como Moby, Mark Spoon, The Orb y otros con proyección internacional.

DJ BoBo es uno de los pocos artistas de la denominada época Eurodance que ha continuado sacando discos hasta hoy. Por eso sus seguidores le llaman “King of Dance“, aunque últimamente ha ido introduciendo en sus temas más elementos de la música pop y rock. DJ BoBo se hizo famoso por una mezcla de pop y música dance.

Entre los cantantes de superéxitos que ha exportado Suiza se encuentra el cantautor Stefan Eicher o el arpista Andreas Vollenweider. La banda de rock duro Krokus fue conocida en el extranjero y consiguió grandes éxitos con su fuerte música en la primera mitad de los 80. Debido a ello no sorprenden las comparaciones con AC/DC, aunque Krokus también contaba con baladas en su repertorio. La banda consiguió varios álbumes de platino y sus miembros fueron nombrados en 1983 ciudadanos predilectos de Tennessee.

Grupos que marcan o han marcado pautas en sus géneros son, por ejemplo, la banda de música posindustrial Young Gods, grupo nombrado entre otros por U2 o David Bowie como fuente de inspiración, o los también death metall Celtic Frost o Coroner.

Recientemente han despertado gran interés tanto en Suiza como en los países vecinos músicos como Sophie Hunger, BOY, Bonaparte, Navel, Michael von der Heide, Heidi Happy, Stress, William White, Marc Sway, Seven o Lovebugs.

La plataforma Schweizer Leckerbissen ofrece una visión general de las creaciones musicales recientes y (aún) poco conocidas de Suiza.

Streetparade

Cada año cientos de miles de locos por el baile peregrinan un sábado de agosto (por lo general el segundo) al desfile del puerto de Zúrich. En la actualidad, este desfile es la fiesta tecno más grande del mundo y también el mayor evento anual de la ciudad de Zúrich.

Festivales de música en Suiza

En ningún lugar existen más festivales de música que en Suiza. Desde música pop hasta clásica, siempre hay algo para todos los gustos y en todas las dimensiones. Además de los grandes festivales como el Gurtenfestival, el Paléo Festival o el OpenAir St. Gallen tienen lugar infinidad de pequeños festivales, p. ej. Uhuru, For Noise, B-Sides, Cholererock, Natural Sound, Le Chant du Gros, Woodrock, Krach am Bach, Lumnezia o Hors Tribu, solo por nombrar algunos. En festivals.ch o aquí encontrará información sobre todos ellos.