El campeón de BMX y su sueño de niño.
Introducción
Cómo Roger Rinderknecht ha puesto el punto sobre la i con el Skills Park de Winterthur, la ciudad de las bicicletas.
Winterthur.
Winterthur es un tesoro de arte, historia y naturaleza. El centro medieval de la ciudad ofrece una vida animada a cualquier hora del día. Tiendas, restaurantes, mercados y festivales caracterizan el encantador centro histórico, siendo lugares de encuentro para los habitantes de la ciudad, visitantes y comerciantes. Con su mezcla de ofertas de metrópoli y de pequeña ciudad, Winterthur se hace eco de una tendencia actual.
«Claro que también tengo una bici normal», afirma Roger Rinderknecht, «pero con la BMX es más divertido». Ya de joven para él solo existía esta bicicleta. Su sueño era convertirse en campeón de BMX.
Que su sueño se hizo realidad puede apreciarse cuando Roger Rinderknecht pedalea por la ciudad. O, mejor dicho, vuela. Lo demuestra el salto en la antigua casa consistorial, donde hoy en día toca una de las orquestas de Europa más rica en tradiciones, del excampeón del mundo y cuatro veces vicecampeón en la disciplina de Four Cross. Allí donde ante los obstáculos otros ciclistas dan un gran rodeo, él despierta su instinto lúdico. Igualmente en el casco antiguo con una de las mayores zonas peatonales interrelacionadas de Suiza. Los obstáculos son para él un desafío deportivo, pero no se recomiendan las imitaciones.
El borde de la fuente del Swiss Science Center Technorama me motiva especialmente. Pero solo lo abordo cuando estoy solo.
Roger Rinderknecht le tiene gran cariño a Winterthur, la ciudad de la bicicleta. Por eso le alegra haber podido convertir aquí su segundo sueño en realidad: un lugar donde pequeños y mayores puedan desfogarse.
«Era lo que siempre había soñado ya de niño». Roger Rinderknecht
Skills Park.
Que un lugar como este es necesario es una obviedad incluso mayor para él desde que tiene niños. Tras su retirada del deporte de alto nivel hace cinco años, Rinderknecht ha encontrado por fin tiempo para dedicarse al proyecto.
Junto con su socia Edina Banyoczki desarrolla el concepto y el plan para un parque de movimiento como nunca visto. En Sulzer Areal, antaño un recinto industrial, hoy barrio de moda con cafés, tiendas de diseño y escuelas técnicas superiores, la suerte le sonríe. Una nave de dimensiones gigantescas: la Sulzer-Halle 193.
6000 metros cuadrados y dos plantas, es el Skills Park.
La instalación de salto Big-Air, la instalación Street-Skate, la zona de trampolines, el área para deportes con balón, la zona de acondicionamiento físico y entrenamiento de fuerza, así como el parque de juegos interior para los más pequeños convierten al Skills Park de reciente apertura en una atracción enorme de Winterthur. Aquí entrenan deportistas amateurs junto con profesionales de todo el mundo. El éxito que ha tenido la mayor nave para deportes de acción y de base en Europa hace que Roger Rinderknecht siga soñando. ¿Su próximo sueño? Un secreto.
De recinto industrial a barrio de moda. Donde hoy se circula en monopatín, se toma café tranquilamente o se estudia, se encontraba hasta finales de los ochenta la «ciudad prohibida», el recinto industrial de los hermanos Sulzer.
Sulzer Areal.
La entrada estaba estrictamente prohibida, excepto para las 14 000 personas que trabajaban en las gigantescas naves industriales. Día y noche seis conserjes vigilaban el recinto. Recuerdo de ello es la casita de los conserjes, que hoy en día es un pequeño pero elegante café. Tras el hundimiento de la industria de la maquinaria en Winterthur, el recinto se convirtió en una de las áreas de desarrollo más importantes de la ciudad, y en barrio de moda. La sugestiva mezcla de antiguas naves industriales reconvertidas y construcciones modernas le da un toque especial.